Proema – Octavio Paz
A veces la poesia es el vértigo de los cuerpos y el vértigo
de la dicha y el vértigo de la muerte;
el paseo con los ojos cerrados al borde del despeñadero y la
verbena en los jardines submarinos;
la risa que incendia los preceptos y los santos
mandamientos;
el descenso de las palabras paracaídas sobre los arenales de
la página;
la desesperación que se embarca en un barco de papel y
atraviesa,
durante cuarenta noches y cuarenta días, el mar de la
angustia noturna y el pedragal de la angustia diurna;
la idolatria al yo y la execración al yo y la disipación del
yo;
la degollación de los epítetos, el entierro de los espejos;
la recolección de los pronombres acabados de cortar en el
jardín de Epicuro y en el de Netzahualtacoyotl;
el solo de flauta en la terraza de la memória y el baile de
llamas en la cueva del pensamiento;
las migraciones de miríades de verbos, alas y garras,
semillas y manos;
los substantivos óseos y llenos de raíces, plantados en las
ondulaciones del lenguaje;
el amor a lo nunca visto y el amor a lo nunca oído y el amor
a lo nunca dicho: el amor al amor.
Sílabas semillas.
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